La Primera Vez

Hola Amigos!

Este post es muy especial para todos los integrantes de NosvamosaDisney.com porque hoy debuta como autor Rodrigo, un escritor incipiente de casi 16 años de edad, que va a compartir con nosotros en varios posts (espero que sea más de uno) su primera aventura Disney. Hoy pegaré sin cambiar una coma la experiencia que me ha remitido, pero los próximos posts ya los publicará él desde su propia cuenta de Autor y podréis interactuar con él hoy mismo desde los comentarios.

Estoy seguro de que más de uno, como yo, se sentirá identificado con las emociones que se reflejan en su relato y los que nunca hayáis visitado Disney empezaréis a desearlo con más fuerza todavía.

Sin más, os dejo con

La Primera Vez

Todos los cuentos comienzan con un giro inesperado en las vidas de sus personajes, algo que consigue hacerlos cambiar para siempre, pues bien, esta historia también empieza con uno de esos momentos, y como hablamos de Disney me parece justo iniciar esta historia con tres míticas palabras:

Érase una vez, un chaval de unos 16 años se encontraba sentado en el sofá de su casa después de una mañana agotadora, uno de los últimos días de colegio, a simple vista esa noche asemejaba ser otra cualquiera, pero no sería así, conforme terminó de cenar y siguiendo su rutina, fue a su habitación a asearse. Sus padres le dijeron desde la cocina que había algo que tenía que ver, sorprendido el joven dejó al instante lo que estaba haciendo y corriendo se aproximó a donde se encontraban, estaban los dos sentados mirándole intentando ocultar la emoción que embriagaba sus rostros, y justo enfrente un billete, un billete de tren programado para dentro de dos días, sin poder creérselo el chico miró a sus padres como esperando la confirmación de algo que ya sabía, se iba de viaje, pero no a un lugar cualquiera si no al lugar “dónde la magia se hace realidad y donde los sueños se cumplen”

Ese podría ser el inicio, una noche tranquila en mi casa, pero creo que el verdadero principio fue algo así como…

Los nervios se sentían a flor de piel, mientras una pareja, una mujer y un hombre, prometidos desde hacía un par de semanas, guiaban a su sobrino a través del aeropuerto de Madrid para embarcarse en una mágica aventura de 15 días inolvidables. Los tres se encontraban acomodándose en el asiento que les iba a acompañar las siguientes 9 horas de vuelo cuando de repente un hombre, trabajador del avión, se aproximó al chico, y mediante señas le hizo levantarse del asiento y acompañarle a la cabina de los pilotos, la impresión del joven fue tal que cuando los pilotos se presentaron se quedó sin habla durante unos segundos, pero enseguida se repuso para comenzar el viaje.

Un Gran Viaje comienza

Un Gran Viaje comienza

Sentado justo detrás del copiloto fue testigo de las preparaciones previas al vuelo, una rutina como otra cualquiera mientras esperaban un aviso. Una voz suena en los auriculares del hombre, y como si de un torbellino se tratase, toda la compañía se puso en marcha: las azafatas indicaban donde estaban las salidas, los camareros preparaban todo para el viaje, y los pasajeros escuchaban atentos el aviso del piloto. Todos se pusieron el cinturón y el avión comenzó a moverse, lentamente al principio y cada vez más y más deprisa. En un segundo, y como por arte de magia, el avión se elevó sobre el firmamento, por fin, después de un minuto teniendo los ojos cerrados, el joven miró a su alrededor y se encontró surcando un mar de nubes, un océano de blancura ininterrumpida que lo rodeaban y lo acompañaban…

Bermudas...

Bermudas…

Sí, se podría decir que así comenzó todo, pero… También podría ser el momento de aterrizaje… o cuando llegamos a esa casa que acabaríamos llamando hogar. Realmente no importa ninguno de estos comienzos, no al menos para nuestros queridos lectores, por lo que narraré aquello que todos esperamos, la primera vez…

Apenas llevábamos un día en esa tierra tan distinta a la nuestra, acompañados por el jet lag de 6 horas, cuando sonó el despertador, corriendo nos levantamos y vestimos, desayunamos en unos breves cinco minutos y con nuestras mochilas a la espalda, mis tíos y yo nos encaminamos al objetivo del viaje, volando por las carreteras llegamos por fin, las puertas que separan dos mundos, la realidad y la fantasía. No sabía dónde mirar, cada detalle estaba lleno de una magia especial ¡Y solo era el comienzo! Con una nueva electricidad recorriendo mi cuerpo subimos a un monorraíl, sí, un monorraíl, algo tan simple como eso, lo que yo no sabía es que se convertiría en una parte indispensable de nuestro viaje, y no únicamente por el transporte.Por favor manténgase alejado de las puertas...

Ya habíamos llegado al mundo de los sueños, un lugar donde los adultos se convierten en niños y donde los niños viven emociones tan intensas que casi sin darse cuenta se graban en sus memorias vívidos recuerdos en los que refugiarse, y eso me pasó a mí, conforme iba pasando el día en ese universo me iba enamorando cada vez más de las calles sacadas de cuentos y de la adrenalina de las atracciones, y de golpe no existía nada más que ese lugar dominado por un bello castillo que cobijaba con su sombra a todos los visitantes que acudían a visitarlo. Cada casita formaba parte de mí y yo formaba parte de ese decorado dándole vida, me olvidé de mis problemas, de mis amigos incluso y dediqué el resto del día a disfrutar.

El Castillo de Cenicienta

El Castillo de Cenicienta

No paramos ni un solo minuto, sólo para comer pero eso no cuenta, viajamos entre mundos como el de Peter pan, el favorito de una amiga por cierto, y nos dejamos guiar por aquella estrella de allá, entre todos los mundos que Disney nos tenía preparados.

El Pais de Nunca Jamás

El Pais de Nunca Jamás

Agotados nos detuvimos a cenar, el cansancio hacía mella por fin en nuestras armaduras de vibrante magia, pero sin dejarnos vencer fuimos de nuevo a la zona del castillo para despedirnos de nuestro primer día, todo el mundo estaba sentado en la plaza y en la calle, esperando a que comenzará el espectáculo más famoso de todos: The wishes. Las luces fueron apagándose y Campanilla apareció como una sombra en el castillo, y toda la magia Disney fue proyectada en cada piedra de las que formaban su estructura, escenas de películas, cada cual más increíbles dieron paso a un final lleno de luces, explosiones y música, pero no había hecho más que empezar pues conforme la última escena era consumida por la oscuridad, una luz de un fuego recorrió el firmamento plagado de estrellas para estallar en la cúspide de la más alta torre, silencio, y un segundo después el cielo entero pareció fragmentarse en los colores del arcoíris, una música formada por la explosión de cada uno de los cohetes acompañaba una melodía que consiguió ponerme los pelos de punta e incluso sacar más de una lágrima, verdaderamente es la tierra de los sueños, y aun me quedaban 13 días para disfrutar de ella.

Pues así transcurrió el primer día de mi primera vez, y espero que no sea la última, revivir momentos y recordar lecciones que creía olvidadas. La magia sí que existe y habita en aquellos que quieran vivirla.

¿Os atrevéis a intentarlo?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

You may also like...

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: