20.000 Leguas de Viaje Submarino – La Atracción

Hola a todos! Hoy queremos hacer un homenaje a otra de esas atracciones de Walt Disney World que en su momento llenaron de sueños la vida de los visitantes que tuvimos la suerte de disfrutarlas. Al igual que hicimos con Horizons, hoy repasaremos en qué consistió, desde su inauguración en 1971, a su clausura en 1994, la atracción “20,000 Leagues Under The Sea: Submarine Voyage”, incluyendo un vídeo de todo el recorrido de la atracción.

Uno de los Nautilus que nos transportaban por el reino del Capitán Nemo

Uno de los Nautilus que nos transportaban por el reino del Capitán Nemo

Un poquito de Historia

20.000 Leguas de Viaje Submarino en 1998

20.000 Leguas de Viaje Submarino en 1998

Corría el año 1959 cuando se completó una ambiciosa expansión de Tomorrowland en Disneyland, que incluía unas cuantas atracciones, entre ellas, Matterhorn Bobsleds, el Monorail y el Submarine Voyage. Inaugurada el 6 de Junio en presencia de Richard Nixon, Walt Disney y su esposa Lillian y oficiales de la Marina de Estados Unidos, la atracción hacía uso de sencillos animatronics para crear vida submarina, y utilizaba la perspectiva forzada para incrementar la sensación de realismo. Ocho submarinos pintados de un color gris muy Guerra Fría llevaban a los visitantes a través de la atracción, que estaba situada en una laguna visible desde Tomorrowland y un edificio escondido entre dos cascadas de agua. Llegó a ser muy popular entre los visitantes, y el equipo de Imagineering de Walt Disney  consecuentemente planificó una versión más elaborada para el Proyecto Florida, que posteriormente se convertiría en Walt Disney World.WDW_poster01

Los Nautilus

Uno de los iconos de 20.000 Leaguas de Viaje Submarino era la flota de vehículos que transportaban a los afortunados visitantes, réplicas adaptadas para la atracción del diseño del Nautilus que pudimos ver en la película Disney de 1954 del mismo nombre. El Imagineer George McGinnis adaptó el diseño original para la película de Harper Goff. Los cascos fueron construidos por la empresa Morgan Yacht en Clearwater, Florida, siendo los detalles finales implementados en Tampa Ship. Otro veterano Imagineer, Bob Gurr, supervisó todo el proyecto. A su llegada a Walt Disney World en Agosto de 1971, los vehículos pesaban unas 40 toneladas, y se instalaron sobre unos railes de cemento que sustentaban un sistema de tracción que limitaba los incidentes por “toques” entre vehículos.

Estos vehículos no eran realmente submarinos, sino barcos en los que los visitantes se sentaban bajo el nivel del agua. Los interiores estaban conformados por una mezcla de paneles metálicos, remaches y tuercas, así como accesorios de época Victoriana en forma de asientos desplegables para los pasajeros y reposabrazos para separar éstos y las portillas (ojos de buey) que había enfrente de cada uno de dichos asientos. Cada pasajero a bordo del Nautilus disponía de su propio asiento situado enfrente de la portilla por la que se veía transcurrir la atracción. Un botoncito situado en el hueco de la portilla servía para quitar el vaho del cristal en caso necesario, aunque raramente funcionaba. Sobre el hueco de la ventanilla había un pequeño altavoz a través del cual escuchábamos la voz del Capitán Nemo (Peter Renaday imitando al actor James Mason) guiando a sus huéspedes a través de esta gran aventura subacuática.

Sobre el área de asientos estaba la “vela” (como la conocían los empleados) donde el timonel permanecía controlando el funcionamiento del vehículo. El efecto de inmersión se conseguía con generadores de burbujas colocados a lo largo de la atracción, así como utilizando las cascadas de agua situadas a la entrada del edificio que contenía la mayor parte de la atracción.

Cada uno de los 12 Nautilus podía transportar hasta 40 personas. Estos Nautilus recorrían el ciclo de la atracción en grupos de 3.

La Aventura

A pesar de la profunda personalización que se le dio a este ride para adaptarlo a la película 20.000 Leguas de Viaje Submarino, esencialmente se trataba de la misma atracción que la que podía encontrarse en California, Submarine Voyage, tanto en cuanto a las escenas submarinas como en lo concerniente a su narración, excepto por pequeñas diferencias.

El interior del submarino

La aventura empezaba con los visitantes bajando las escaleras de la parte posterior del submarino, agachándose para evitar el cabezazo con el quicio de la escotilla y buscando un lugar en la fila de asientos, a izquierda o derecha (la experiencia era la misma). Durante el viaje, una inquietante versión al órgano del tema musical principal de la película de Disney sonaba en un ciclo infinito, permitiendo superponer la narración y sirviendo de hilo musical si la atracción se paraba. Una vez que el timonel nos daba la bienvenida e instrucciones de seguridad, se activaba la narración y la voz del Capitán Nemo.

Allá vamos!

Una vez que nuestro submarino abandonaba el muelle, comenzaba la secuencia de inmersión, con cientos de burbujas atestando la vista a través de la portilla, creando la ilusión del descenso. Una vez concluida, el Capitán se nos presentaba y después nos mostraba las llanuras subacuáticas que rodeaban Vulcania. En la laguna podíamos ver morenas, cangrejos, langostas, róbalos, almejas y tortugas, así como grupos de pequeños peces tropicales.

Tras unos minutos, en otro tributo a la película de Disney, una partida subacuática de buceadores aparecía en nuestro campo de visión, formada por animatronics ataviados con los trajes de buceo que vestía la tripulación del Nautilus, realizando tareas agrarias en campos de algas o viéndoselas tiesas con alguna tortuga rebelde.

Con las burbujas generadas por la cascada en la entrada de la caverna simulando una tormenta, el Capitán daba la orden de bajar a más profundidad como precaución, y penetrábamos así en la parte de la atracción situada dentro del edificio. En minutos, la devastación que era capaz de producir tal desastre natural se hacía patente en el Cementerio de Barcos Perdidos (mal fario), donde yacían restos de naufragios de diferentes épocas alfombrando el lecho marino, y cuyos únicos guardianes eran silenciosas sombras de tiburones deslizándose a su alrededor.

Tras este desguace, que hubiera hecho las delicias de los cazatesoros de Odyssey, en un momento estábamos en el Polo Sur, circunnavegando el Casquete Polar bajo la superficie y evitando por los pelos la parte inferior de unos cuantos icebergs. Aventurándose en las profundidades, el Nautilus penetraba en espeluznante mundo del Abismo, donde veíamos ejemplos de las extrañas especies de peces que vagaban por tal entorno.

El bicho!

Remontando ligeramente, uno de los descubrimientos finales que disfrutábamos los intrépidos viajeros a bordo del Nautilus, eran las ruinas de la Atlántida, junto a una serpiente marina, sirenas y un tesoro rebosante de oro y joyas. Ya con las ruinas de la mítica civilización a nuestra espalda, nos topábamos con el plato fuerte y momento álgido de la película de Disney: el ataque del calamar gigante. Primero veíamos un submarino como el nuestro (Con el número 13 identificándolo, para los supersticiosos) atrapado en los tentáculos de una bestia similar; y acto seguido éramos nosotros mismos atacados por el bicho, cuyos tentáculos cubrían los vanos de todas las portillas intentando atraparnos, aunque afortunadamente siempre salíamos bien librados de su presa.

Finalmente, ascendíamos a profundidad de periscopio y salíamos de las cuevas donde habitaba el peligroso calamar, entrando en la seguridad de la laguna tropical, rumbo ya al muelle donde desembarcar, por esta vez de una pieza.

Saliendo de la cueva

Clausura

Aunque la atracción era de las favoritas del público y se mantuvo tremendamente popular durante toda su existencia, era muy cara de mantener y absorbía poca cantidad de gente por hora para una atracción de su tamaño y costes. Se cerró el 5 de Septiembre de 1994, sin previo aviso, por un “periodo de mantenimiento” que se hizo indefinido y que en 1996 se oficializó como permanente.

Tras el cierre, varios submarinos se dejaron estacionados por la laguna y el muelle hasta que la flota completa se sacó de la atracción en 1996. Los submarinos se movieron de forma regular entre diferentes ubicaciones del backstage de Walt Disney World durante varios años, hasta que se fueron desmontando y finalmente se desecharon y enterraron en 2004. Tres de los submarinos se salvaron de tal destino. Dos se enviaron para hundirse en la laguna de snorkel de Cayo Castaway, una isla privada de Disney en las Bahamas. Aquí, fueron colocados en varias zonas de la laguna de snorkel y cubiertos por redes de carga para ayudar a la vida marina a anclarse a los cascos. En 2008, sólo uno de estos dos submarinos permanecía en la laguna, aunque la aleta dorsal y la zona del timón fueron destruidas por huracanes.

Nautilus en Cayo Castaway

Nautilus en Cayo Castaway

El tercer submarino sigue entero y se encuentra tras los Disney’s Hollywood Studios; puede visitarse en la sección del “cementerio” del Backlot Tours, justo al lado de decorados de la Guerra de las Galaxias y Piratas del Caribe. El submarino está en buenas condiciones, sin daño visible para los que lo contemplamos al pasar. La parte superior de fibra de vidrio de uno de los Nautilus ahora se encuentra detrás de Soarin’ en Epcot, junto a un viejo barco del Jungle Cruise.

Buena jubilación, Nautilus!

Buena jubilación, Nautilus!

La laguna permaneció como mirador paisajístico (y se renombró como la “Gruta de Ariel”, completada con una estatua del Rey Tritón) hasta 2004, cuando se drenó el agua y los sets e infraestructura fueron demolidos. En ese lugar se construyó el Pooh’s Playful Spot, que operó de 2005 a 2010, antes de hacer sitio a la reciente Seven Dwarfs Mine Train, como parte de la Expansión de Fantasyland.

Fuentes:

  • 20kride.com => Impresionante web tributo a esta atracción, admirable el tiempo que su creador ha debido de poner al servicio de recopilar todo el material encontrado
  • Wikipedia

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